jueves, 28 de octubre de 2010

ANECDOTARIO DE MI DULCE INFANCIA - IV - COMUNION CON TIRACHINAS

Mis padres trabajan entonces en un teatro que se llamaba de los Hermanos Largo. Tortosa me gustaba, por aquello de los romanos, el río tan grande los pastisets que eran una especie de empanadillas con cabello de ángel dentro, y porque al lado del río había una dehesa , llena de árboles inmensos, en los que te podías, subir, esconder y sobre todo, porque con algunas ramas especiales, te hacías unos tirachinas, de tres pares de cojones, claro que yo entonces no tenía ni idea de lo que eran los sacrosantos susodichos. (luego te enteras, claro). A la compañía, había venido una prima de papá, que luego trabajo mucho en Madrid, mi tía Maruja Carrasco, con ella mis primitos de mi alma..José Antonio, -que era mi alma gemela- guapo como yo, con ganas de pelea y que no se le ponía nada por delante...eso si, estaba el otro...el muermo de Manolo, al que yo llamaba "esqueleto sin hueso", porque ni huesos tenía y encima era lo que se dice un miedicas...No quedaba mas que ir siempre juntos a todas partes..jugábamos a tonterías varias, como a ver quien hace la meada más larga, como es natural, yo siempre perdía, pero el estrecho, siempre fue Manolo...que si nos ve el tito...que se mamá...en fin un idiota.
José Antonio y yo, nos hicimos novios, osea...yo le dejaba las canicas, cuando perdía...que era casi siempre y el me dejaba las tabas, a las que yo perdía, no casi...vamos que perdía y punto. Manolo con una envidia supina cada vez que hacíamos algo, que no era demasiado correcto..pues se chivaba....así que un día decidí vengarme y teniendo en cuenta que yo nadaba como los peces, desde los dos años...me metí en el lado que cubría y empecé a meterme con el, llamándole canijo y cobardica...y nadando solo con los pies, de manera que el pensaba que tocaba fondo, -por supuesto, el canijo, de nadar na de na- así que seguro de que yo hacía pie, y decidido a darme una somanta de estirones de trenzas, el tío se tiró y no se ahogó porque se tiraron un montón de señores y le hicieron el boca a boca...mi castigo fue...esta niña tiene que ir a catequesis...y José Antonio conmigo.

Mi mami estaba feliz, a ella que le gustaba tanto jugar con muñecas...estaba haciendo que me preparasen un vestido la mar de cursi -de princesita, con velo y todo- A José Antonio, la cosa no le molestaba tanto, porque iba de almirante o así...y yo, que estaba acostumbrada a mis pantalones cortos y mis sandalias, con aquellas pintas me encontraba...odiosa...
Los zapatos me apretaban, no me acordaba de nada de lo que el cura nos había dicho y teníamos que ir a buscar a mi primo que era peor que las chicas a la hora de mirarse al espejo...aprovechando que mami no miraba, me metí el tirachinas en las bragas, -malo sería que no tuviese que darle un chinazo al esqueleto sin hueso- En la iglesia no paramos...José se reía de mis pintas y yo de las de el, pero los que peor nos parecían eran todos los de la compañía que se habían vestido como de alta comedia y encima no había función.
Por la razón que fuese, como si aquella tontería hubiese que celebrarla de alguna manera, nos fuimos a comer a la dehesa, al lado del río, eso fue lo único que nos gustó del asunto, pero se nos fastidió el invento porque se puso a llover y no paró hasta después de la comida mi madre en plan tonto...Mabel, que no te manches...Mabel cariño...y yo estaba del vestidito de princesa y de todo aquello, aburrida...fui a colocarme mejor el tirachinas y de repente lo vi, el gilipollas de mi enemigo de batallas, con un patinete la mar de chulo...ale, dale que te pego por en medio del parque...me acerqué a el...mira que el tío se llamaba Patricio...por aquello de los romanos...y con voz muy de nena buena, le pedí que me dejase dar una vuelta, el muy gili,, me miro de arriba abajo y riéndose me dijo...anda, si pareces una princesita...verás mañana cuando se lo diga a los de mi ejército...me entró un coraje....empecé a buscar una china para pegarle todo lo fuerte que pudiese...corría con el patinete, pero mi tirachinas era imparable...tensé la goma y zaaaaaaaaaaaassssssssss, le arreé en toda la ceja...`pues yo no pensaba que la cosa iba a ser tan fuerte, pero el chaval empezó a sangrar...
A la media hora, mi padre con cara de ogro..ya daba miedo sin ella..vino con el chaval que le habían tenido que coser la ceja...Mabel dime si es verdad que le has tirado una pedrada a este muchacho, tú..hoy en el día de tu primera comunión?...pensé que una paliza con semejante "vestidito" no era lo más apropiado...recordé una escena de mi madre (siempre hacia de mala, por eso era tan hermosa) y con cara de inocencia dije ¿Yooooooo....no he sido? Y me quedé tan pancha...desde entonces, cada vez que tengo que decir una mentira...me acuerdo de mi estreno...fue genial...hasta mi padre me creyó.

1 comentario:

  1. ja,ja,ja,ja, lo que me he reido con lo del tirachinas,,,no eras nadie de pequeña, menuda,,,ja,ja,ja,ja, ya apuntabas maneras¡¡¡ja,ja,ja,

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