jueves, 28 de octubre de 2010

ANECDOTARIO DE MI DULCE INFANCIA - II- DICEN QUE TE MUERES Y NO...

Bueno,pues mi mami con eso del trabajo, del teatro y toda la mandanga, me puso a la nena en los brazos y me dijo aquello de...pa tú..y me la endiño como si fuese un ama de cría...de seis años, y a ver como le daba yo la teta...pos no tenía.
La cosa se puso chunga, el día que mi papi dijo aquello de ...tendremos que ir con el teatro a las isla...yo no sabía lo peligroso y joio que iba a ser para mi...porque, tres baúles americanos; un pequinés; una niña de meses y yo...con seis años y...mi tirachinas; mi yo-yo y mis comics de El capitán Trueno...
Mi papi sopesó, el asunto y...decidió que yo pesaba más de la cuenta.
Yo no tenía idea de lo que era "subirse la adrenalina" porque para aquella época, se sabían pocas cosas, y la mayoría eran pecado, así, mejor no saber...pero yo notaba como cosas raras...empezaron a darme muchos caprichines, lo cual ya me pareció rarito..porque desde que pasó la tragedia...un año antes de nacer mi "tormento" no me habían dado bolilla...vamos, que ni plin ni plan. Resulta que me puse malita...no era muy común en mi...porque aunque algo raquítica (que tiempos aquellos) yo normalmente comía de todo y encima no engordaba, el caso es que sospecharon que la nena (yo) no estaba bien cuando dejé de pelearme con los chavales y de venir con el pantalón sin rotos. El médico -que era feísimo- le dijo a mi padre.."Lamento decirle que su hija está tuberculosa y le quedan máximo seis meses de vida"
Como verás, era todo un profeta...Ni que decirte que mis padres, los pobres, se llevaron el sofocón de su vida..pero yo...no he disfrutado nunca lo que entonces...Mira, yo en la cama y toda la compañía (los actores) me venían a ver todos los días, me traían juguetitos...libros. tebeos...caramelos...total si me tenía que morir, igual daba de un empacho...el caso es que yo..era la reina del mambo...de no hacerme caso nunca, había pasado a ser SUPERESTAR...vamos, aquello de morirse, era un chollo. Pero, la jodí. Un día que íbamos a revisión...de mi cercana muerte...cansada de tanta cama y tanto brazo...le dije a mi padre...dejame en el suelo que ande un poquito...mi padre, miró la cuesta..cacho cuesta empinada, que no te la subes en coche ni en segunda...y me dijo...mi vida que tu no puedes...cosa me dijo...menuda soy cuando me dicen que no puedo....me lié a correr hasta arriba, sin resoplar...y entonces fue el lío. Mi padre entró en la consulta del médico...le llamó de todo...le agarró del cuello y le largó un sopapo que el pobre, todavía tiene que estar en la tumba repicando a gloria...
Se me acabaron las visitas; los regalos; los mimos...total, que en vista del éxito y que habían vuelto las malas costumbres de no hacerme ni puto caso., decidí romperme algo...como la pierna izquierda pensaba que no me hacía mucho servicio...me fui a la esquina de mi casa (la de entonces), y cerré los ojos, tomé impulso y me dí el golpe más fuerte que recuerdo....COÑOOOOOOOOO, como me dolió...pero de partirse, nada...llegué a casa cojeando y llorando a mares...mi madre no entendía nada...Como verás arrastro desde entonces la locura supina. Años más tarde en una revisión me dijeron que tenía una cicatriz profunda en el pulmón,que seguramente había tenido tuberculosis...debió de ser.
Como comprenderás, el que me escamasen los caprichines y los mimos..no era raro..Claro que yo no tenía idea de lo que era quedarse interna en un colegio de monjas, mientras todos aquellos que amabas, cruzaban el charco dejandote sola,

1 comentario:

  1. es que lo tuyo...¡¡tiene delitooo darte de golpes en la pierna,,,por lo de mimos y regalitos,,,al final será cierto lo del bacalao cojo,,,ja,ja,ja,

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